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miércoles, 7 de julio de 2010

No Basta

Fuente: musica.com
Franco De Vita


No basta traerlos al mundo porque
es obligatorio
porque son la base
del matrimonio
porque te
equivocaste en la cuenta.


No basta con llevarlosa la escuela
a que aprendan
porque la vida
cada vez es más dura
ser lo que
tu padre no pudo ser.


No basta que de afecto tú le has dado
bien poco
todo por culpa del maldito
trabajo
y del tiempo.

No basta porque cuando quiso
hablar
de un problema
tú le dijiste niño:
"será mañana
es muy tarde,
estoy cansado".


No basta comprarle todo lo que quiso
comprarse
el auto nuevo antes de
graduarse
que viviera lo que
tú no has vivido.


No basta con creerse
un padre
excelente
porque eso te dice la gente
a tus hijos nunca les falta nada.


No basta porque cuando quiso

hablarte de sexo
se te subieron
los colores al rostro
y te fuiste.

No basta porque de haber
tenido
un problema
lo habia resuelto
comprando en la esquina

lo que había, lo que había.

No basta con comprarle curiosos objetos

no basta cuando lo que necesita es afecto

aprender a dar valor a las cosas

por que tú no le serás eterno.

No basta castigarlo por haber llegado tarde
si no has caido ya tu chico es un hombre

ahoras más alto y más fuerte que tú

que tú...



"Hay un mundo por crear y descubrir, para el niño o la niña no basta un simple esfuerzo"

martes, 6 de julio de 2010

Manejo de la autoridad y los límites durante la Adolescencia III

CUESTIONARIO PARA PADRES SOBRE EL MANEJO DE LÍMITES

1. ¿Cuáles son los principales problemas que tiene al educar a sus hijos?
2. ¿Qué acostumbra hacer o decir para corregir a sus hijos?
3. ¿Cómo motiva a sus hijos?
4. Describa un problema que tiene con su hijo y señale:
5. ¿cuándo se presenta, qué tan frecuente es y quién interviene cuando se presenta el problema.
6. ¿qué ha hecho o dicho para resolver ese problema?
7. ¿qué resultados ha obtenido con cada una de las formas en que ha intentado resolverlo?
8. ¿cuando su hijo presenta el comportamiento o actitud que usted quiere corregir, y no puede corregir,
¿qué es lo que usted siente y piensa en ese momento?


Conductas de riesgo en la adolescencia

El adolescente:

• Tiene necesidad de experimentar.
• Para buscar su identidad se prueba una y otra vez de lo que es capaz.
• Se arriesga para sentirse igual a sus compañeros, sentirse grande, suficiente, autónomo e independiente.
• Posee un sentimiento de omnipotencia y cree que todo lo puede y nada le pasara.
• Conforme se contacta con la realidad se sabe en peligro o desventaja y renuncia a ciertas cosas por su
seguridad.


Conductas de riesgo más frecuentes durante la adolescencia:

• Accidentes automovilísticos.
• Abuso de sustancias (drogas, alcohol, tabaco).
• Trastornos en la alimentación.
• Sexualidad (embarazo, relaciones sexuales sin protección, enfermedades de transmisión sexual).
• Uso inadecuado de la tecnología (internet, videojuegos, televisión).
• Ideación Suicida, auto-agresiones.

Prevención de riesgos:

El papel de los padres :

• Forjar un proyecto de vida.
• Buscar alternativas para el uso y manejo del tiempo libre.
• Cuidar la autoestima, promover y vivir los valores.
• Conocer y hacer una identificación de los riesgos.
• No dar respuestas parciales y tranquilizadoras, ante los problemas de sus hijos, hábleles con la verdad.
• Oriéntelos, escúchelos, entiéndalos, pero sobre todo quiéralos.
• Busque tener una buena comunicación con ellos, déjelos que hablen, no responda impulsiva o críticamente.
• Conozca a sus amigos, no los critique aunque tenga razones para ello, rechazar a sus amigos, es rechazarlo a él.
• Si considera que sus amigos son mala influencia, ayúdelo a ser crítico, a analizar las situaciones y los actos de las personas.
• Tener momentos de convivencia familiar, que asegure el deseo de sus seres queridos de estar en el hogar.
• Procure tratar a todos sus hijos con el mismo amor y respeto, es básico para fortalecerlos, si se sienten amados, no se dañaran.

Manejo de la autoridad y los límites durante la Adolescencia II

Disciplina

• Control de la conducta y el comportamiento de acuerdo con las reglas y los valores socialmente compartidos e individualmente interiorizados.
• Se sirve de los límites, los cuales son el primero o último valor moral que permiten un buen desarrollo a nivel emocional, cognitivo y social en el individuo.
• Es un medio para fomentar una serie de valores, no es un valor en sí misma.

Aspectos generales que los padres tienen que considerar para que un método

disciplinario tenga mejores resultados:

• Tratar de ser congruente.
• Tratar de ser consistente.
• Escucha más.
No interrumpir para dar su opinión, regañar o sermonear sin tener toda la información.
• Trata de comprender más, desde la perspectiva de su hijo, no sólo desde la propia.
• Emitir opiniones aclarando que sólo son eso, opiniones.
• No corregir según el humor del día o del momento.
• Enfatizar las habilidades de sus hijos, no sus defectos o inhabilidades.
• Tener paciencia para que su hijo haga las cosas a su manera y no como esperan que las haga.
• No le pegue, no lo ofenda, no se burle de él, ni lo insulte.
• Muestra su afecto.
• No lo maneje con chantajes, no lo culpe.

Comunicación familiar

Es más fácil comunicarse con los hijos cuando desde pequeños se fomenta esta acción. Pero no es imposible hacerlo cuando estos llegan a la adolescencia.
No existe una receta exacta para la buena comunicación, sin embargo, los siguientes aspectos la facilitan:

• Observar cuáles son los intereses de sus hijos.

• Escuchar.
• Crear oportunidades para hablar.
• Evitar reaccionar de forma exagerada.
• Hablar sobre sus diferencias.
• Comunicarse con amabilidad y respeto.
• Hablar sobre cosas que son importantes para el adolescente.

Familias con comunicación indirecta, vaga y poco sincera tienen:


• Mucho conflicto.
• Autoestima disminuida.
• Reglas rígidas, inhumanas, fijas e inmutables.
• El enlace de la familia con la sociedad es temeroso, aplacador e inculpador.

Familias con comunicación directa, clara, específica y sincera tienen:


• Poco conflicto y resolución adecuada de este.
• Mayor interés y vitalidad.
• Autoestima elevada.
• Reglas flexibles, humanas, adecuadas y sujetas a cambio.
• El enlace con la sociedad es abierto y confiado, y está fundamentado en la elección.

Manejo de la Autoridad y los Límites durante la Adolescencia - Parte I

La familia

Más que una rebelión o separación dolorosa de la familia, es el periodo en el que padres e hijos negocian relaciones nuevas. El individuo gana independencia y los padres tienen que aprender a verlo como un igual, con el derecho a una opinión diferente.

Los límites como una situación de crisis durante la adolescencia

Prácticas de crianza y establecimiento de límites:

• El autoritarismo o la excesiva permisividad en las normas de disciplina resultan nefastas para el adolecente.
• Una actitud tolerante y flexible aunque firme, puede beneficiar la convivencia en las situaciones familiares (cumplimiento de los horarios, realización de tareas).
• El control y la calidez que tienen los padres hacia sus hijos (estilos de parentalidad) tienen un peso en su personalidad y, por consiguiente, un efecto importante en su desarrollo.

Estilos de crianza o parentalidad

Calidez vs Control: sus efectos en el desarrollo del adolescente

Cuando los padres:
• No cumplen adecuadamente con las necesidades básicas de crianza.
• No brindan apoyo emocional a los hijos.
• No saben establecer límites adecuados o sus límites son rígidos.
• Son muy severos e imparten castigos físicos.

Los adolescentes:
• Tienen dificultad para establecer relaciones interpersonales.
• Presentan problemas de salud mental.
• Tienen falta de éxito.
• Muestran inadaptación social.


Dalila Yussif Roffe
Correo electrónico: yurd@servidor.unam.mx
Universidad Nacional Autónoma de México

Nutrición en la Infancia

De 1 a 4 meses (30 dias):

Lactancia de la madre o leche de principio.

Cantidades y número de tomas (de forma orientativa):

- 2ª - 3ª semana: 80 - 100 ml/toma (7 - 8 tomas)

- 4ª semana: 100 - 120 ml/toma (7 - 8 tomas)

- 2º mes: 120 - 150 ml/toma (7 tomas)

- 3º mes: 150 - 180 ml/toma (6 tomas)
- 4º mes: 180 - 210 ml/toma (5 tomas)
- 4 meses (30 dias): 210 - 250 ml/toma (4 tomas)

dieta infantil (para niño y/o niñas)

De 4 a 5 meses (30 dias):
En este momento se comienzan a introducir nutrientes o alimentos distintos a la leche. "Los nutrientes o alimentos siempre deben introducirse en pequeñas cantidades y con un intervalo de 7 a 10 dí­as para observar la posible aparición de intolerancias".
Se suele comenzar añadiendo una o dos tacitas de cereales sin gluten en el primer biberón de la mañana y en el último de la noche. Posteriormente se añadirán los cacitos necesarios para ir espesando más la papilla.
Después se es capaz de introducir la papilla de frutas en la toma de la tarde. Comenzar con plátano, manzana y pera, bien lavados y triturados. Pueden darse solos o mezclados con leche (acerca de todo al principio). Evitar la fresa yel melocotón hasta el segundo año (son más alergénicos).

De 6 a 7 meses (30 dias):
Se introduce el puré de verduras en la toma del mediodí­a, preparado con patata, zanahoria, puerro y judí­as verdes (evitar remolachas, coles y espinacas hasta el segundo año). A la semana se le es capaz de añadir al puré pollo cocido y triturado (al comienzo 10 - 20 g y posteriormente hasta 50 - 75 g). Una o dos semanas después se es capaz de introducir la ternera.

8 meses (30 dias):
Introducir los cereales con gluten.

De 9 a 11 meses (30 dias):
Introducir el yogur, primero natural y luego de sabores (evitando el de fresa). Se es capaz de mezclar con la fruta en la merienda.
Introducir el pescado (en la toma de la noche) y la yema de huevo cocida (en el puré de verduras, por ejemplo).

12 meses (30 dias):
Introducir el huevo entero cocido. No dar más de 2 - 3 por semana.
Se es capaz de comenzar a dar nutrientes o alimentos troceados poco a poco.

18 meses (30 dias):
Introducir las legumbres.
A partir de los 18 y preferentemente a los 24 meses (30 dias) de vida se es capaz de comenzar a dar leche entera de vaca.

Aditivos:
No se recomienda añadir sacarina, azúcar, miel, ni sal extra a las comidas. Tampoco se recomienda el uso de leche condensada. Todos estos aditivos favorecen el desarrollo o evolucion posterior de caries o la adquisición de hábitos de alimentación perjudiciales en la edad (años) adulta.

Estas son recomendaciones generales. En todo momento tiene que seguir los consejos de su pediatra.Extraido de www. salud o bienestarinfantil (para niño y/o niñas) .com
Dr. Mario Pérez Butragueño
Especialista en Gastroenterologí­a Pediátrica

La Inteligencia Emocional como una Habilidad Esencial en la Escuela - Parte II

Percepción y Expresión Emocional

Los sentimientos son un sistema de alarma que nos informa sobre cómo nos encontramos, qué nos gusta o qué funciona mal a nuestro alrededor con la finalidad de realizar cambios en nuestras vidas. Una buena percepción implica saber leer nuestros sentimientos y emociones, etiquetarlos y vivenciarlos. Con un buen dominio para reconocer cómo nos sentimos, establecemos la base para posteriormente aprender a controlarnos, moderar nuestras reacciones y no dejarnos arrastrar por impulsos o pasiones exaltadas.
Ahora bien, ser conscientes de las emociones implica ser hábil en múltiples facetas tintadas afectivamente.
Junto a la percepción de nuestros estados afectivos, se suman las emociones evocadas por objetos cargados de sentimientos, reconocer las emociones expresadas, tanto verbal como gestualmente, en el rostro y cuerpo de las personas; incluso distinguir el valor o contenido emocional de un evento o situación social.
Por último, la única forma de evaluar nuestro grado de conciencia emocional está siempre unida a la capacidad para poder describirlos, expresarlos con palabras y darle una etiqueta verbal correcta. No en vano, la expresión emocional y la revelación del acontecimiento causante de nuestro estrés psicológico se alzan en el eje central de cualquier terapia con independencia de su corriente psicológica.

Facilitación Emocional

La razón y la pasión parecen aspectos opuestos en nuestra vida. Durante siglos, filósofos y científicos han puesto en duda su carácter interactivo y de ayuda recíproca. Las emociones y los pensamientos se encuentran fusionados sólidamente y, si sabemos utilizar las emociones al servicio del pensamiento, nos ayudan a razonar de forma más inteligente y tomar mejores decisiones. Tras una década de investigación, empezamos a descubrir que dominar nuestras emociones y hacerlas partícipes de nuestros pensamientos favorece una adaptación más apropiada al ambiente. Por ejemplo, nuestras emociones se funden con nuestra forma de pensar consiguiendo guiar la atención a los problemas realmente importantes, nos facilita el recuerdo de eventos emotivos, permite una formación de juicios acorde a cómo nos sentimos y, en función de nuestros sentimientos, tomamos perspectivas diferentes ante un mismo problema. Por otra parte, el «cómo nos sentimos» guiará nuestros pensamientos posteriores, influirá en la creatividad en el trabajo, dirigirá nuestra forma de razonar y afectará a nuestra capacidad diaria de deducción lógica. En efecto, que nuestros alumnos estén felices o tristes, enfadados o eufóricos o hagan o no un uso apropiado de su IE para regular y comprender sus emociones puede, incluso, determinar el resultado final de sus notas escolares y su posterior dedicación profesional.

Comprensión Emocional

Para comprender los sentimientos de los demás debemos empezar por aprender a comprendernos a nosotros mismos, cuáles son nuestras necesidades y deseos, qué cosas, personas o situaciones nos causan determinados sentimientos, qué pensamientos generan tales emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones nos provocan. Si reconocemos e identificamos nuestros propios sentimientos, más facilidades tendremos para conectar con los del prójimo. Empatizar consiste «simplemente» en situarnos en el lugar del otro y ser consciente de sus sentimientos, sus causas y sus implicaciones personales. Ahora bien, en el caso de que la persona nunca haya sentido el sentimiento expresado por el amigo, le resultará difícil tratar de comprender por lo que está pasando. Aquél que nunca ha vivido una ruptura de pareja, en ningún momento fue alabado y reforzado por sus padres por un trabajo bien hecho o jamás ha sufrido la perdida de un ser querido realizará un mayor esfuerzo mental y emocional de la situación, aun a riesgo de no llegar a entenderlo finalmente, para imaginarse el estado afectivo de la otra persona. Junto a la existencia de otros factores personales y ambientales, el nivel de IE de una persona está relacionado con las experiencias emocionales que nos ocurren a lo largo del ciclo vital.
Desarrollar una plena destreza empática en los niños implica también enseñarles que no todos sentimos lo mismo en situaciones semejantes y ante las mismas personas, que la individualidad orienta nuestras vidas y que cada persona siente distintas necesidades, miedos, deseos y odios.

Regulación Emocional

Una de las habilidades más complicadas de desplegar y dominar con maestría es la regulación de nuestros estados emocionales. Consiste en la habilidad para moderar o manejar nuestra propia reacción emocional ante situaciones intensas, ya sean positivas o negativas. La regulación emocional se ha considerado como la capacidad para evitar respuestas emocionales descontroladas en situaciones de ira, provocación o miedo. Tal definición es comúnmente considerada correcta, pero resulta incompleta. Las investigaciones están ampliando el campo de la autoregulación a las emociones positivas. Una línea divisoria invisible y muy frágil demarca los límites entre sentir una emoción y dejarse llevar por ella. Es decir, regular las emociones implica algo más que simplemente alcanzar satisfacción con los sentimientos positivos y tratar de evitar y/o esconder nuestros afectos más nocivos. La regulación supone un paso más allá, consiste en percibir, sentir y vivenciar nuestro estado afectivo, sin ser abrumado o avasallado por él, de forma que no llegue a nublar nuestra forma de razonar. Posteriormente, debemos decidir de manera prudente y consciente, cómo queremos hacer uso de tal información, de acuerdo a nuestras normas sociales y culturales, para alcanzar un pensamiento claro y eficaz y no basado en el arrebato y la irracionalidad. Un experto emocional elige bien los pensamientos a los que va a prestar atención con objeto de no dejarse llevar por su primer impulso e, incluso, aprende a generar pensamientos alternativos adaptativos para controlar posibles alteraciones emocionales. Del mismo modo, una regulación efectiva contempla la capacidad para tolerar la frustración y sentirse tranquilo y relajado ante metas que se plantean como muy lejanas o inalcanzables. Tampoco se puede pasar por alto la importancia de la destreza regulativa a la hora de poner en práctica nuestra capacidad para auto motivarnos. En este sentido, el proceso auto regulativo forma parte de la habilidad inherente para valorar nuestras prioridades, dirigir nuestra energía hacia la consecución de un objetivo, afrontando positivamente los obstáculos encontrados en el camino, a través de un estado de búsqueda, constancia y entusiasmo hacia nuestras metas.

Conclusión

El propósito de este artículo ha sido sensibilizar a los educadores sobre la importancia de la educación explícita de las emociones y de los beneficios personales y sociales que conlleva.
Hasta hace relativamente poco tiempo cuando se revisaba la bibliografía sobre cómo deben educar los profesores, se enfatizaba el aprendizaje y la enseñanza de modelos de conductas correctas y pautas de acción deseables en una relación. Escasa mención se daba a los sentimientos y emociones generadas por uno y otro. Es decir, la tendencia arraigada era la de manejar y, hasta cierto punto controlar, el comportamiento de nuestros alumnos sin atender a las emociones subyacentes a tales conductas. Nuestra postura en consonancia con la del modelo de inteligencia emocional de Mayer y Salovey de habilidad es algo distinta. Debemos comprender y crear en nuestros adolescentes una forma inteligente de sentir, sin olvidar cultivar los sentimientos de padres y educadores y, tras ello, el comportamiento y las relaciones familiares y escolares irán tornándose más equilibradas.
Por otra parte, la enseñanza de emociones inteligentes depende de la práctica, el entrenamiento y su perfeccionamiento y, no tanto, de la instrucción verbal. Ante una reacción emocional desadaptativa de poco sirve el sermón o la amenaza verbal de «no lo vuelvas a hacer». Lo esencial es ejercitar y practicar las capacidades emocionales desglosadas en el artículo y convertirlas en una parte más del repertorio emocional del niño. De esta forma, técnicas como el modelado y el role-playing emocional se convierten en herramientas básicas de aprendizaje a través de las cuales los educadores, en cuanto «expertos emocionales», materializan su influencia educativa, marcan las relaciones socioafectivas y encauzan el desarrollo emocional de sus alumnos.
Acorde con lo expuesto, la escuela tendrá en el siglo XXI la responsabilidad de educar las emociones de nuestros hijos tanto o más que la propia familia. La inteligencia emocional no es sólo una cualidad individual. Las organizaciones y los grupos poseen su propio clima emocional, determinado en gran parte por la habilidad en IE de sus líderes. En el contexto escolar, los educadores son los principales líderes emocionales de sus alumnos. La capacidad del profesor para captar, comprender y regular las emociones de sus alumnos es el mejor índice del equilibrio emocional de su clase.
En este momento de fuerte debate sobre los cambios educativos, sería una buena ocasión para reflexionar sobre la inclusión de las habilidades emocionales de forma explícita en el sistema escolar. Porque el profesor ideal para este nuevo siglo tendrá que ser capaz de enseñar la aritmética del corazón y la gramática de las relaciones sociales. Si la escuela y la administración asumen este reto, dotando de la formación pertinente a los educadores, hará que la convivencia en este milenio sea más fácil para todos y que nuestro corazón no sufra más de lo necesario.

OEI-Revista Iberoamericana de Educación (ISSN: 1681-5653)

La Inteligencia Emocional como una Habilidad Esencial en la Escuela - Parte I

Pablo Fernández-Berrocal y Natalio Extremera Pacheco
Universidad de Málaga, España

Nuestra sociedad ha valorado de forma pertinaz durante los últimos siglos un ideal muy concreto del ser humano: la persona inteligente. En la escuela tradicional, se consideraba que un niño era inteligente cuando dominaba las lenguas clásicas, el latín o el griego, y las matemáticas, el álgebra o la geometría.
Más recientemente, se ha identificado al niño inteligente con el que obtiene una puntuación elevada en los tests de inteligencia. El cociente intelectual (CI) se ha convertido en el referente de este ideal y este argumento se sustenta en la relación positiva que existe entre el CI de los alumnos y su rendimiento académico: los alumnos que más puntuación obtienen en los tests de CI suelen conseguir las mejores calificaciones en la escuela.
En el siglo XXI esta visión ha entrado en crisis por dos razones. Primera, la inteligencia académica no es suficiente para alcanzar el éxito profesional. Los abogados que ganan más casos, los médicos más prestigiosos y visitados, los profesores más brillantes, los empresarios con más éxito, los gestores que obtienen los mejores resultados no son necesariamente los más inteligentes de su promoción. No son aquellos adolescentes que siempre levantaban primero la mano en la escuela cuando preguntaba el profesor o resaltaban por sus magníficas notas académicas en el instituto. No son aquellos adolescentes que se quedaban solos en el recreo mientras los demás jugaban al fútbol o simplemente charlaban. Son los que supieron conocer sus emociones y cómo gobernarlas de forma apropiada para que colaboraran con su inteligencia. Son los que cultivaron las relaciones humanas y los que conocieron los mecanismos que motivan y mueven a las personas. Son los que se interesaron más por las personas que por las cosas y que entendieron que la mayor riqueza que poseemos es el capital humano.
Segunda, la inteligencia no garantiza el éxito en nuestra vida cotidiana. La inteligencia no facilita la felicidad ni con nuestra pareja, ni con nuestros hijos, ni que tengamos más y mejores amigos. El CI de las personas no contribuye a nuestro equilibrio emocional ni a nuestra salud mental. Son otras habilidades emocionales y sociales las responsables de nuestra estabilidad emocional y mental, así como de nuestro ajuste social y relacional.
En este contexto es en el que la sociedad se ha hecho la pregunta: ¿por qué son tan importantes las emociones en la vida cotidiana? La respuesta no es fácil, pero ha permitido que estemos abiertos a otros ideales y modelos de persona.
En este momento de crisis ya no vale el ideal exclusivo de la persona inteligente y es cuando surge el concepto de inteligencia emocional (IE) como una alternativa a la visión clásica.
En la literatura científica existen dos grandes modelos de IE: los modelos mixtos y el modelo de habilidad. Los modelos mixtos combinan dimensiones de personalidad como el optimismo y la capacidad de automotivación con habilidades emocionales (Goleman y Bar-On). En nuestro país, el que ha tenido más difusión en los contextos educativos ha sido el modelo mixto de inteligencia emocional de Daniel Goleman.
Fenómeno que tiene que ver más con las razones del marketing y la publicidad, que con la lógica de la argumentación científica.
El propósito de este artículo es ilustrar el modelo de habilidad de John Mayer y Peter Salovey, menos conocido en nuestro entorno, pero con un gran apoyo empírico en las revistas especializadas. De hecho, Goleman tomó el concepto de IE de un artículo de Mayer y Salovey del año 1990, aunque en su famoso libro le da un enfoque bastante diferente.
El modelo de habilidad de Mayer y Salovey se centra de forma exclusiva en el procesamiento emocional de la información y en el estudio de las capacidades relacionadas con dicho procesamiento.
Desde esta teoría, la IE se define como la habilidad de las personas para atender y percibir los sentimientos de forma apropiada y precisa, la capacidad para asimilarlos y comprenderlos de manera adecuada y la destreza para regular y modificar nuestro estado de ánimo o el de los demás. Desde el modelo de habilidad, la IE implica cuatro grandes componentes:
  • Percepción y expresión emocional: reconocer de forma consciente nuestras emociones e identificar qué sentimos y ser capaces de darle una etiqueta verbal.

  • Facilitación emocional: capacidad para generar sentimientos que faciliten el pensamiento.

  • Comprensión emocional: integrar lo que sentimos dentro de nuestro pensamiento y saber considerar la complejidad de los cambios emocionales.

  • Regulación emocional: dirigir y manejar las emociones tanto positivas como negativas de forma eficaz.

Estas habilidades están enlazadas de forma que para una adecuada regulación emocional es necesaria una buena comprensión emocional y, a su vez, para una comprensión eficaz requerimos de una apropiada percepción emocional.
No obstante, lo contrario no siempre es cierto. Personas con una gran capacidad de percepción emocional carecen a veces de comprensión y regulación emocional.
Esta habilidad se puede utilizar sobre uno mismo (competencia personal o inteligencia
intrapersonal) o sobre los demás (competencia social o inteligencia interpersonal). En este sentido, la IE se diferencia de la inteligencia social y de las habilidades sociales en que incluye emociones internas, privadas, que son importantes para el crecimiento personal y el ajuste emocional.
Por otra parte, los aspectos personal e interpersonal también son bastante independientes y no tienen que darse de forma concadenada. Tenemos personas muy habilidosas en la comprensión y regulación de sus emociones y muy equilibradas emocionalmente, pero con pocos recursos para conectar con los demás. Lo contrario también ocurre, pues hay personas con una gran capacidad empática para comprender a los demás, pero que son muy torpes para gestionar sus emociones.

La inteligencia emocional, como habilidad, no se puede entender tampoco como un rasgo de personalidad o parte del «carácter» de una persona. Observemos a un individuo que tiene como característica de su personalidad ser extravertido, ¿podremos pronosticar el grado de inteligencia emocional personal o interpersonal que posee? Realmente, no podemos pronosticarlo. Otra cosa es que exista cierta interacción entre la IE y la personalidad, al igual que existe con la inteligencia abstracta: ¿utilizará y desarrollará igual una persona su inteligencia emocional con un CI alto o bajo? En este sentido, las personas con cierto tipo de personalidad desarrollarán con más o menos facilidad, con mayor o menor rapidez, sus habilidades emocionales. Al fin y al cabo, la persona no es la suma de sus partes, sino una fusión que convive –milagrosamente de forma integrada.
Vamos a desarrollar con brevedad estos cuatro componentes.

Crisis de los 30 años - Algunos tips para sobrellevarla

Publicado por LA ARGENTINIDAD, AL PALO en Diciembre 22, 2006

La definición del proyecto de vida, de lo individual, el sueño de la casa propia, el devenir de lo laboral, percibir la llegada definitiva de la adultez… no es sencillo. Cómo sobreponerse a tanto. Patologías asociadas
En las últimas décadas, se produjeron cambios profundos en torno a la “idea colectiva” de lo que “debía” que acontecer en la vida de las personas al llegar a determinada edad biológica.
Por ejemplo, dos generaciones atrás, era esperable que a los “veintipico” el joven ya estuviera recibido o con el rumbo laboral concretado, casado, viviendo sin los padres y, mejor, con hijos o en la espera de ellos.
La diferencia con la realidad actual es notoria. Los “mandatos” sociales cambiaron, al igual que los ideales sostenidos. Y debido a esto, se converge en nuevas patologías psicológicas y desplazamientos de las llamadas “crisis vitales”, que se producen por el abandono de una etapa y el ingreso en otra.


Pero, ¿qué es lo particular de los jóvenes de 30 en los tiempos que corren y por qué produce crisis?


“Lo primero es que frente al cambio de década siempre hay un interrogante. Y la década de los 30, en esta época en la cual estamos viviendo, es difícil por varias razones”, explicó la Lic. Esther Any Krieger, psicóloga, coordinadora del Capítulo de Psicoanálisis y Patologías Actuales, perteneciente a la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
“A los 30, si el joven no se fue de la casa de sus padres va a emprender la tarea de construirse un propio lugar en el mundo. La consulta es el trabajo, el futuro, la novia, el novio, pero lo que se ve debajo de estos cuestionamientos es el irse de la casa de los padres, lo que se da entre los 26 y los 30”, explicó Krieger.
La psicóloga puntualizó que lo característico de los tiempos actuales es que “ahora las décadas están corridas en el tiempo: lo que hace 30 años pasaba a los 20, hoy pasa a los 40. A los 20 había que irse casado y se tenían hijos entre los 20 y los 30. Hoy se piensa en tener hijos cerca de los 40, se corrió 20 años la problemática humana”.
El límite para tener hijos que más pesa en la actualidad, en relación con las mujeres, es el del llamado “reloj biológico”.
“Pero hoy, a los 30, todavía el cuestionamiento del hijo ni en la mujer ni en el varón tiene tanto peso. Lo que está primero es el irse de la casa de los padres, encontrar un trabajo para sostenerse y la construcción de un porvenir personal”, dijo.

Sentirse viejo

Otra de las características “modernas” que acompañan lo anímico de esta década es el “sentirse viejo”. “Esto ocurre porque ha habido un cambio en los ideales que hoy son dos: el dinero y la juventud. Lo que vale es ser lo más joven posible y lo más exitoso económicamente posible. Se han caído otros ideales como el amor, la solidaridad, la patria, la justicia, el bien común, la familia”, dijo Krieger.
Y, que los dos bienes más preciados sean el ser joven y tener plata –puede agregarse, siendo joven- genera problemas a muchos que no pueden alcanzar estos ideales y que, por“comparación, sienten que son viejos o que nunca lograrán la fortuna deseada.
La exigencia es mucha: una carrera ya no basta, porque se es igual a un “gran resto” que lucha por conseguir a corta edad más dinero. “Por eso, esto del tener más a más joven edad trae asociados varios síntomas y patologías como adicciones, anorexia y bulimia y depresiones”, detalló Krieguer.
A nivel del marco teórico, la especialista señaló que “hay que replantearse hasta dónde llega el discurso impuesto que se escucha en determinados niveles. El problema es que existe una codicia sin límite por la caída de función paterna. Cuando el padre era tutor de la ley, había una regulación en relación con el deseo de los individuos. Pero se ha ido perdiendo ese lugar: ya no regula el padre, regula el mercado”.
Según la psicóloga, a este cambio se debe la “ferocidad en la exigencia de ser cada vez más joven y más rico, no hay límite. Es una ley alienante y caprichosa, que impone un descuido absoluto del sujeto y que conduce a muchos, para poder soportarla, a adicciones como las drogas, el alcohol, o a ser cada vez más delgado”.

Consejos básicos

Krieguer enumeró los siguentes tips para sobrellevar esta difícil etapa:

  1. Tomar conciencia. Se basa en el entendimiento de que lo que ocurre es producto de una sociedad que trabaja en pos de que esto suceda. “Uno vive en la sociedad y este discurso se capta por los medios de comunicación. Para estar inserto en la sociedad, hay que estar en el ‘mercado laboral y afectivo’ que exige cumplir con los dos ideales: ser cada vez más joven y tener mejor posición económica. Esto se traduce también en ser más flaco, por ejemplo”, dijo.
  2. Recurrir a consulta u orientación. Es para ser ayudado si se está sufriendo o si se está padeciendo determinada patología: alcoholismo, drogadicción, anorexia, bulimia, entre otros.
  3. Considerar síntomas posibles. La depresión empieza de una manera muy larvada. Puede aparecer como cansancio, desgano, inapetencia, como no tener ganas de relacionarse, como fracasar en la facultad, engordar, no hacer actividades físicas, insomnio.
  4. Intentar ubicarse subjetivamente en una relación más sana. “Esto implica pensar estas cuestiones y ver hasta dónde cada quien quiere conciliarse con esos mandatos sociales y hasta dónde uno dice: hasta acá llegué y más no”, puntualizó Krieger.